Domingo de Pascua

Jesús está caminando con los discípulos, pero ellos no pueden reconocerlo.   Los discípulos hablaban sobre Jesús como un hombre del pasado.  Ellos decían “que era un profeta poderoso”,  “nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel”.

¿Cuantas veces nosotros hablamos sobre Jesús como un hombre de los antiguos tiempos?   Un hombre que enseñó cosas bonitas.  Que vivió una vida única y dejó un ejemplo importante.  ¿Pensamos que el tiempo de los milagros y santos ya no suceden hoy?   ¿Pensamos que Jesús resucitó, pero Él vive en el cielo y no camina con nosotros ahora en el mundo, en Oakville, en la parroquia de San Miguel?

¡Jesús está viviendo y Jesús está caminando con nosotros!

Hoy Jesús está llamando a  las personas a seguirlo como Él  llamó a Juan, Pedro,  Mateo y al hombre joven y rico.  ¡Anoche una señora fué bautizada!  ¡Otras siete personas fueron confirmadas y convertidas en católicas!  Ellos oyeron  la voz de Jesús y respondieron.   ¡Tenemos  a nuestro querido seminarista  Ricardo  con nosotros esta noche! Hoy Jesús está llamando a los jóvenes a servir al pueblo de Dios como sacerdotes; hermanos, hermanas  muchos están oyéndole  y siguiéndole, no solo en los lugares lejanos sino también en nuestra parroquia.

¡Jesús está viviendo y Jesús está caminando con nosotros!

Jesús está bendiciendo los novios y novias como el bendijo a la pareja en Caná, él los ayuda y guía a ser fieles y generosos.   Jesús bendice a nuestras familias para ser una escuela de oración y santidad.  Jesús invita a nuestros niños “vengan a mí”  y él los bendice para que crezcan como santos en este nuevo siglo.

Jesús está explicando las escrituras cuando nosotros escuchamos  la homilía del sacerdote, cuando nosotros nos reunimos en nuestras comunidades y grupos para estudiar su palabra.  Jesús está curando los enfermos por ser las manos del sacerdote en el sacramento de la unción.    Jesús está cuidando a los pobres y marginados por ser las manos de nuestra sociedad de San Vicente de Paul,  nosotros somos su cuerpo, nosotros somos sus manos – él está tocando a los necesitados como lo hizo hace muchos años.

¡Jesús está viviendo y Jesús está caminando con nosotros!

Jesús vive con nosotros especialmente en el Santísimo, en la sagrada comunión.   El evangelio dice sobre los discípulos: “Ellos lo habían reconocido al partir el pan.”

En el camino, los discípulos hablaron con Jesús sobre sus tristezas, sobre sus miedos, sobre su desesperación.   ¡Él los animó y fortaleció!  Jesús está en el tabernáculo, Él está esperando escuchar nuestras historias, nuestras alegrías, tristezas, preocupaciones, miedos y problemas.  Jesús quiere entrar a nuestros corazones en la Sagrada Comunión.  Podemos recibirlo en los días alegres, los días difíciles,  los días dolorosos.   Visitémoslo cada viernes durante la adoración, recibámoslo cada domingo, incluso cada día en la sagrada comunión.

¡Jesús está viviendo y Jesús está caminando con nosotros!

Jesús incluso camina con nosotros cuando nosotros caminamos en la calle de la oscuridad, la calle del pecado.   Jesús nos sigue a nosotros cuando nosotros no queremos seguirlo, cuando nosotros corremos en la dirección opuesta.   Jesús siempre está buscando por  nosotros, siempre quiere perdonarnos, reconciliarnos, sanarnos en el sacramento de la confesión.

Jesús caminó por los calles de Nazaret, Jerusalén, Samaria.  Hoy Jesús ha resucitado y está caminando por los calles de Oakville, Milton, y Burlington.  ¡Jesús vive!  Jesús camina por las calles que nosotros estamos caminando.   No debemos ser ciegos a su presencia divina.   Caminemos con Él,  como hermanos, como amigos.