XII Domingo Ordinario

¿Quién es Jesús?  Como cristianos esta pregunta es la más significativa que podemos preguntarnos.    Y Pedro da la repuesta “El Mesías de Dios”   El Mesías significa el Ungido.   Para los judíos ungir significa ser elegido por Dios, elegido para una tarea especial. ¡Jesús es el elegido!  Tres tipos de personas eran ungidas en el antiguo testamento – los profetas, los sacerdotes y los reyes.   El papel de los profetas era revelar quien es Dios y cuál es la voluntad de Dios.   El papel de los sacerdotes era llevar la reconciliación con Dios.  El papel de los reyes era dar paz y unidad al pueblo.   Los Judíos estuvieron esperando por el Mesías – un profeta, sacerdote y rey; especialmente enviado por Dios para llevarnos a Dios.   ¡Jesús es nuestro Mesías, él es nuestro profeta, nuestro sacerdote y nuestro rey!

Jesús es el Mesías. ¡Pedro tiene razón!   Pero Pedro no entiende la manera en que Jesús quiere llevar a cabo su papel como Mesías.   Jesús explico que “es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho…que sea entregado a la muerte y resucite al tercer día.”    Los apóstoles estaban confundidos – El gran profeta Elías no fue muerto – el mató a los profetas falsos de Baal.   El gran rey –David trajo la paz al vencer a sus enemigos.  Los sacerdotes del antiguo testamento derramaron la sangre de los corderos, no derramaron su propia sangre.  ¡Ellos no podían entender un Mesías que sufre!

Pero Jesús llevo a cabo su tarea como mesías por la cruz.

Jesús es el profeta perfecto.  El papel de los profetas era revelar quien es Dios y cuál es la voluntad de Dios.   Jesús puede revelar quien es Dios porque no solo es un mensajero de Dios sino es Dios mismo.   Él lo revela perfectamente en la cruz.    En su pasión Jesús reveló que Dios no es un Dios lejano, indiferente a nuestros sufrimientos.   Él es un Dios cercano que nos ama tanto que quiere estar con nosotros, también en nuestros sufrimientos.   La cruz revela el amor, la compasión, la paciencia, y la generosidad de Dios.  Dios nos da todo, sin reservarse nada, ni siquiera su único hijo.

Jesús es el sacerdote perfecto.  Los sacrificios del antiguo testamento no podían reconciliarnos con Dios porque estaban manchados por egoísmo.   Dios no deseó la sangre de ovejas, el deseó un corazón humilde y obediente.   Jesús era el sacerdote y la victima perfecta – sin egoísmo, sin mancha.   Jesús entregó así mismo con humildad y perfecta obediencia a su Padre.   Era un sacrificio puro que puede reconciliarnos con Dios y que puede traer el perdón de Dios.

Jesús es el Rey perfecto.   Los reyes del Antiguo Testamento produjeron la paz  a través de la guerra – ellos vencieron a sus enemigos y por eso eliminaron la amenaza al pueblo.   Pero esta paz no puede permanecer por un largo tiempo.  Siempre la gente volvía a la guerra y luchaba.   Jesús nos trae la paz a través de su pasión.  El obedeció a su padre hasta la muerte.   El llevó la cruz con paciencia aceptando injusticias.   El perdonó a sus enemigos.    El venció nuestros corazones a través de sus sufrimientos y amor.   Él nos enseñó el camino hacia la paz – paciencia, obediencia, perdón y amor.

Jesús es el Mesías de Dios.  Él es nuestro profeta, nuestro sacerdote, nuestro rey.   Él nos revela la cara de Dios, él nos reconcilia con nuestro Padre en el cielo, él nos une en paz como una sola familia.    El llevó a cabo la redención del mundo a través de su pasión y cruz.   Si queremos seguirlo nosotros también necesitamos llevar la cruz.  Este camino es el camino hacia Dios, el camino hacia la paz.