Charla sobre los siete pecados capitales en la vida espiritual

Evangelio – Lucas – 11:24-28

 

El gran maestro de la vida espiritual, San Juan de la Cruz, en su obra “La Noche Oscura del Alma”  habla sobre los pecados de los principiantes en la vida espiritual.  Él habla sobre los siete pecados capitales y cómo ellos reaparecen en las vidas de las personas que están tratando de profundizar en su vida espiritual.  Estas personas quieren servir a Dios, ellos aman a Dios, y más o menos han vencido sus peores vicios o los pecados mortales.   Tienen sus casas limpias y arregladas.  Éstas tentaciones reaparecen de una nueva manera – más escondida y furtiva.     Y por eso son más peligrosas – en nuestras mentes estas cosas pueden parecer como virtudes – como algo bueno.    Como leemos en el evangelio – el demonio regresó con siete amigos y ahora es peor que antes.

 

Quiero meditar sobre esta nueva manera en que los siete pecados mortales reaparecen en nosotros.    A veces estoy usando las ideas de San Juan de la Cruz y a veces quiero explicar las cosas de manera diferente.

 

Creo que estas cosas son convenientes para nuestra comunidad en éste momento.  Pero éstas palabras no están dirigidas a una persona o a un grupo específico.  Cada uno de nosotros necesitamos examinarnos ante Jesús.   Tal vez algunas cosas no se aplican a usted – no se preocupe.  No debemos pensar “Esa palabra es para ella o esta palabra es para ellos”  Hoy es una noche de oración entre cada uno y Jesús.   Jesús estás hablando con nosotros y queremos escuchar tu palabra y ponerla en práctica.

 

Avaricia  –  La avaricia espiritual es la codicia para las cosas de Dios.   Por ejemplo – libros espirituales, estatuas o imágenes de María o los santos, medallas o escapularios.    Todas estas cosas son instrumentos que pueden ayudarnos a acercarnos a Dios.   Pero estamos apegados a las cosas y no las usamos como instrumentos.

 

Recogimos muchos libros espirituales y los pusimos en un librero sin que necesariamente los leyéramos.   O cada lado y rincón de nuestra casa tiene su propia santa.  Hay muchos escapularios de diferentes colores Marrón, rojo, negro, verde Y medallas de todas las santas.

 

Cada una de todas estas devociones es buena pero cuando tratamos hacerlas todas es un síntoma de avaricia espiritual.   Hay muchos tipos de coches y todos son útiles.  No necesitamos siete coches para ir a nuestro trabajo – no necesitamos siete escapularios para ir al cielo.  Debemos escoger pocas devociones y permanecer fieles a ellas.

El tener libros sobre los santos no nos hace santos.   Necesitamos leerlos y ponerlos en práctica.   Los Santos pueden pensar sobre Dios con una Cruz muy sencilla. Ellos no necesitan muchas cosas para entender a Dios.

 

Acidia –  La acidia espiritual o pereza espiritual es el deseo de crecer en la vida espiritual sin esfuerzo.  Pensamos que la santidad es un don de Dios sin nuestra cooperación.    Eso es una corrupción de nuestra confianza en Dios padre.     Nuestro padre es muy generoso y en la mayor parte de la vida espiritual no necesitamos hacer nada – es un regalo – gratis!   Pero necesitamos cooperar con la Acción de Dios en nuestra Almas. Somos libres y Dios respeta nuestra libertad y no puede trabajar dentro de nosotros sin nuestra cooperación. El no puede vencer nuestros vicios, nuestros pecados sin nuestra cooperación. y porque tenemos una naturaleza caída a veces es difícil y necesitamos de mucho esfuerzo para cambiar y perseverar.  Sabemos de familias donde los niños son consentidos y flojos y no quieren hacer nada.  A veces somos como esos niños.  No queremos hacer nada.  Es verdad que Dios es generoso pero necesitamos cooperar con su acción dentro de nosotros.   Necesitamos estudiar.  Necesitamos orar.  Necesitamos luchar contra nuestros vicios.    Con la pereza espiritual no queremos estudiar – a veces ponemos excusas – pensamos que eso no es importante.        No queremos orar – especialmente cuando no sentimos la presencia de Dios.     El esfuerzo es una señal de nuestro Amor y a veces Jesús deja a nosotros luchar un poco para darnos una manera de mostrar nuestro Amor a El.

 

Gula –  Eso es la Gula espiritual – el deseo de sentimientos, experiencias y consolaciones en nuestra oración.    Eso aparece especialmente después de una conversión dramática o después de hacer un retiro.  Durante el retiro experimentamos a Dios muy cerca y tenemos muchas consolaciones en nuestras oraciones.  Pero estas sensaciones no continúan  para siempre.    Pero la vida diaria con Dios en la oración generalmente no es tan emocionante. A veces la oración es seca y difícil.

 

Muchas personas tratan de reproducir estas sensaciones a través de la música o haciendo ayuno o vienen a más retiros.   Pero generalmente no podemos reproducirlo y cuando lo hacemos, tampoco crecemos en la vida espiritual – somos aun niños pensando sobre nuestra propia comodidad y no estamos creciendo en el amor por Dios ni en los otros.

 

Es importante recordar que Dios no es una sensación y generalmente no podemos experimentar la acción o presencia de Dios en nuestra alma – eso es espiritual – no hay un sexto sentido donde podamos sentir la gracia o el espíritu santo.  En verdad muchas veces Dios esta haciendo cosas dentro de nosotros que sin que nos demos cuenta.   Necesitamos tener paciencia.  No podemos tomar nuestra temperatura espiritual.  Es un misterio y necesitamos tener mucha Fe y Confianza en Dios.

 

Lujuria – Quiero hablar sobre la lujuria espiritual.   Y quiero explicarlo un poco diferente que San Juan de la Cruz.   La lujuria espiritual es el que está apegado a las personas de Dios.    A veces queremos mucho a la gente que nos lleva a Dios – los sacerdotes, nuestros amigos en la iglesia, nuestros maestros o guías espirituales. Debemos dar gracias a Dios por ellos.  Muchas veces cuando el sacerdote se muda a otra parroquia muchos parroquianos también cambian su parroquia – y eso es una señal de que la gente ama al sacerdote más que a Dios – porque Jesús está aquí no importa qué sacerdote lo pone en el sagrario.  A veces nuestras reuniones de oración pueden transformarse en un club social.   La misa en la Iglesia el Domingo puede convertirse una oportunidad para reunirme con mis amigos.   A veces tenemos prisa en nuestras oraciones pero podemos malgastar muchas horas compartiendo y festejando después.

 

La iglesia es una familia y debemos amar a nuestros hermanos y hermanas.  Debemos tener un respeto a los Sacerdotes que nos ayudan y nos llevan a Jesús. Pero no hay cada familia tiene un padre y no hay familia sin padre.  Dios es nuestro padre y necesitamos darle el honor y respeto apropiado.   Necesitamos darle el primer lugar en nuestra vida, El necesita tener el primer lugar en la Parroquia.

 

Conectado con la lujuria espiritual quiero hablar sobre lo que yo llamo la promiscuidad espiritual.     Eso es el deseo de seguir el consejo de muchas personas sobre la vida espiritual.  Pero no lo ponemos en práctica.   O el deseo de pertenecer a cada grupo.   El deseo de participar en cada actividad.   Pero cuando tratamos de hacer todo, muchas veces no hacemos nada o hacemos poco.  No somos muy fieles a nada.

 

Hay una fenómeno entre los jóvenes que es el miedo de perder algo.  Los muchachos quieren estar con sus amigos todo el tiempo, no porque están disfrutando la actividad, sino porque tienen miedo que si no están allí algo interesante o emocionante pasará y ellos lo perderían!  Y a veces creo que eso mismo pasa en nosotros. Queremos participar en todas las cosas por que tenemos miedo por que si no participo quizás yo perderé algo. Pero en verdad la Iglesia es grande hay muchas Carismas, actividades, cosas y ninguno de nosotros  podemos participar en todas las cosas.   Cuando tienen demasiados compromisos, podemos descuidar otros compromisos importantes: sus hijos, su esposo o esposa  – ellos se sienten abandonados – mi madre nunca tiene tiempo para mi, ella siempre está en la iglesia y no me quiere.     O estamos cansados – no tememos tiempo para la oración personal, no hacemos bien nuestro trabajo en el mundo ni en la casa.

 

No es un pecado pertenecer a más de un grupo si se tiene la energía y tiempo.  Como párroco no tengo opción – soy el padre de todos y necesito cuidar por todas las personas y todos los grupos.   Pero es mejor tener pocas actividades, pocos grupos a los que seamos muy fieles.  Compromisos que cumplimos con regularidad.  Una espiritualidad que vivimos enteramente.

 

Envida –  La iglesia es una familia.  Y dentro una familia siempre hay celos y envidias.    Cada niño quiere ser el favorito de sus padres.  No quiere compartir el amor de su padres con los otros.     La envidia espiritual es cuando estamos tristes con el crecimiento de los otros.    Queremos ser más santos que los otros.    Hacemos competencia con nuestros hermanos, quien es el favorito de Dios, quien es mas santo.

 

Yo dije antes que la envidia es un veneno en la iglesia y en la parroquia. Es muy feo por que cuando tenemos esta actitud y a veces esta actitud es muy oculta. No nos damos cuenta que esta aquí.   No queremos ayudar a nuestros hermanos a crecer en la vida espiritual porque queremos ser mas santos que ellos – nos gusta que ellos sean inmaduros.  Somos alegre cuando ellos pecan porque eso me hace mejor. Y solo queremos ayudarlos para ser mas importante, para ser un líder en la Comunidad.

 

Hay tres verdades importantes que necesitamos recordarnos muchas veces – Primero: No podemos tomar nuestra temperatura espiritual – no sabemos qué tan santo somos  – solo Dios lo sabe.   La envidia espiritual está basada en las mentiras de santanas, que podemos saber quien es mas santo.

 

Segundo – Dios es grande.  Su amor es infinito.  No hay limite! Y el Amor de Dios es suficiente para cada personal. El puede convertir a todos nosotros en los Santos mas grandes sin que alguien lo vea.   El comportamiento de las personas con celos es como pensar que Dios es pequeño y débil. Su amor no es grande, no es suficiente para todos. Eso es una herejía y una blasfemia!

 

Tercero – Y este es la mas importante. Y es la trampa de Satanás. No podemos crecer en la vida espiritual solos.   Dios nos llama al amor y el amor no puede existir en una persona sola.  Crecemos juntos.   Necesitamos la ayuda de los otros y los otros nos necesitan.   La vida espiritual no es aislada, eso destruye nuestro camino hacia Dios. Con la competencia el diablo destruye el camino hacia Dios – la iglesia – que es la familia de Dios.

 

 

Ira

Entonces la ira espiritual.   Cuando amamos a Dios queremos hacer la voluntad de Dios y queremos que todo el mundo haga la voluntad de Dios.   Y obviamente muchas veces nosotros no lo hacemos.  Y muchas veces los otros no lo hacen.

 

A veces la gente que tiene afán por la voluntad de Dios pueden ser muy duros con los otros.   Estas personas se quejan sobre el estado de la iglesia, que la mayoría de la gente no sigue las enseñanzas del magisterium. La gente juzga que los sacerdotes y obispos son cobardes que no informan a la gente sobre el pecado, que no están dirigiendo a la Iglesia de la manera que deben!   A veces sus quejas son verdaderas!   Hay muchos pecadores en la iglesia!   Pero no podemos ponernos como jueces.  No somos buenos jueces!  A veces estamos equivocados y cometemos el pecado de la calumnia.   Cuando estamos acusando a alguien de un pecado mortal y no es verdad,  nosotros también estamos cometiendo un pecado mortal.  Necesitamos ser muy cautelosos con eso. Jesús es el juez.   El nos juzgará también.  Cuando vemos que algo está obviamente mal, primero debemos rezar por nuestros hermanos.  Si queremos quejarnos, debemos hacerlo ante Jesús.  Ante las demás personas debemos callarnos. Ante Jesús podemos decir que esta en nuestro corazón. Los santos pueden ver a Dios en todo el mundo.  Y la potencia de hacer el bien en los demás. Fueron más exigentes consigo mismos.   Tuvieron siempre la mansedumbre.  Y con esa mansedumbre pudieron influir en los otros. Y traer el Reino de Dios un poco mas cerca.

 

Necesitamos tener paciencia con nuestros hermanos y hermanas.  Y necesitamos tener paciencia con nosotros mismos!   A veces la ira espiritual puede ser impaciente con nuestro propio crecimiento espiritual.   No estamos creciendo con la velocidad que hemos esperado. Estamos frustrados y desanimados.   Dios esperó siglos para enviar a su hijo y salvar al mundo.   Jesús esperó treinta años antes de empezar a predicar.  Dios es paciente con nosotros, con la Iglesia, con el Mundo y necesitamos ser pacientes.

 

 

Soberbia –  La ultima cosa y la más grave es la soberbia.   Esa es la raíz de cada pecado.    Estamos apegados a nuestra propia voluntad, nuestras propias ideas, nuestros deseos y acciones.   Pero en la vida espiritual, entre los principiantes es que pensamos que nuestra voluntad, nuestra agenda, nuestros deseos son lo mismo que la voluntad, agenda y deseos de Dios.

 

Queremos hablar mucho sobre Dios, sobre su voluntad pero no estamos dispuestos a escuchar.  Y en verdad queremos hacer nuestra voluntad No estamos dispuestos a aprender porque pensamos que ya sabemos cual es la voluntad de Dios.

 

Eso es muy difícil de superar porque estamos ciegos – pensamos que estamos haciendo lo correcto.   Pensamos que estamos compartiendo la voluntad de Dios con otros, pero estamos compartiendo nuestra propia agenda!

 

Los Latinos son muy abiertos al Espíritu Santo. Y gracias a Dios, el Espíritu Santo está viviendo dentro de nosotros desde nuestro bautismo.  A veces las personas me dicen a mi “Dios quiere eso, Dios esta diciendo eso.”     Siempre soy muy cauteloso y la mayoría de las veces incrédulo.  Hay que ser muy cautelosos sobre la acción del Espíritu Santo, porque  hay tres Espíritus: Mi Espíritu, el Espíritu Santo y el Espíritu Malo y muchas veces que pensamos que es el Espíritu Santo en verdad es mi Espíritu, yo quiero eso y por eso yo digo que es el Espíritu Santo.   O a veces el Diablo puede hacernos pensar que estamos recibiendo un mensaje de Dios, estos mensajes no necesariamente tienen que ser malos, por que el Diablo sabe que no podemos creer en algo malo, el contenido del mensaje puede ser algo bueno, pero la actitud que Dios esta hablando conmigo puede destruir nuestra vida espiritual por que no estamos escuchando al verdadero Espíritu Santo y también esto puede fortalecer nuestra soberbia, pensamos que somos importantes porque el Espíritu Santo me quiere decir algo y entonces no estamos haciendo el esfuerzo para buscar, entender y saber la verdadera voluntad de Dios, eso es muy difícil y siempre necesitamos tener la humildad y que no estamos apegados a nada solo a la voluntad de Dios.  Hay los dones del Espíritu Santo pero también necesitamos tener discernimiento.

 

Dios ha revelado su voluntad a través de la biblia y el magisterium de la iglesia.  Si en verdad queremos aprender la voluntad de Dios debemos estudiarlas aquí – en la biblia y en las enseñanzas de la iglesia. Estamos escuchando al Papa y sus prioridades y su mensaje. Por aquí encontramos la voluntad de Dios y necesitamos ponerlo en practica.

 

Los santos siempre tuvieron humildad.  Cuando recibieron las apariciones o mensajes los dudaban.   Muchas veces solo comparaban porque sus guías espirituales los mandaban.   Si pensamos que Dios quiere algo de nosotros debemos hablar con el confesor o un guía espiritual o un amigo.  No podemos asumir que Dios nos está hablando.

 

Tal vez es nuestro propio espíritu – que quiere ser alguien especial o quiere poner su voluntad con la autoridad de Dios.

 

O a veces es el espíritu malo.  El Diablo que quiere que nosotros pensemos que sabemos mas sobre la voluntad de Dios porque en este caso no la busca y no la pone en práctica.

 

Siempre necesitamos orar para purificarnos.   Pedir a Dios que podamos entender su palabra y saber cual es su voluntad para nuestra vida.   Abrir  nuestros ojos y nuestros corazones!

 

Conclusión

 

Es importante que no nos desanimemos.   Estas cosas aparecen porque queremos hacer la voluntad de Dios.  Queremos ser santos.  Queremos crecer en la vida espiritual.    Por supuesto el Diablo quiere ponerle trampas a este tipo de personas.   Y también nuestros vicios no son fáciles de superar – continúa de una manera más escondida.    A veces caemos en la tentación de amar a las cosas de Dios en lugar de amar a Dios mismo.  Siempre necesitamos purificar nuestro amor por Dios para que no se debilite o distraiga.  No se desanimen!  Vamos adelante – paso por paso!