Homilía – El Cuerpo y la Sangre de Jesucristo

Esta semana vamos a celebrar la fiesta del sagrado corazón de Jesús.   Durante sus apariciones a Santa Margarita Maria Aloque, Jesús le reveló su corazón y le dijo “Mira este corazón, está lleno de amor para los hombres y es poco amado a cambio.”

 

Hoy celebramos la fiesta del cuerpo y la sangre de Jesucristo – el misterio de la sagrada eucaristía.  Jesús nos muestra su amor en manera especial en la santa eucaristía.   Como devolvemos este amor?

 

San Pablo dijo en su carta a los corintios “El amor no pavonea”  El amor es humilde.  Jesús es humilde en el santísimo sacramento.   Jesús, Dios todopoderoso y eterno eligió ser escondido en un pedacito de pan.  El viene donde el sacerdote lo lleva.   Si lo maltratamos – no seremos golpeados por un rayo.  Jesús se convirtió tan humilde para quedarse con nosotros.  Debemos humillarnos ante Él.  En la misa tenemos varias oportunidades de mostrar nuestra humildad – hacemos una genuflexión hacia el sagrario cuando entramos en la iglesia, nos arrodillamos durante la misa cuando Jesús llega sobre el altar, se nos pide inclinar la cabeza antes de comulgar.   Cuando hacemos estas acciones – las hacemos con cuidado, reverentemente?  O las hacemos por costumbre, con prisa y sin pensar que significan?

 

Jesús nos muestra su cercanía en el santísimo sacramento.   Queremos acercarnos a los que amamos.   Dios nos ama y por eso se acerca a nosotros en la santísima eucaristía.  En cualquier cuidad podemos encontrar una iglesia con Jesús en el sagrario.  En cualquier lugar podemos asistir a la santa misa.  A través de la misa, Jesús nos acompaña en nuestra vida cotidiana.   Hay dos tipos de cercanía – cercanía solo física y cercanía del espíritu y corazón.   En una familia – esposo, esposa, hijos, hermanos – pueden vivir bajo el mismo techo y también pueden vivir lejos el uno a los otros.  Cuando comulgamos estamos muy cerca físicamente con nuestro señor – pero estamos lejos en espíritu?  Estamos pensando en otras cosas – que voy a comer después de la misa?  Quien está ganando el partido?   Si queremos una cercanía verdadera necesitamos abrir nuestros corazones, necesitamos guardar unos minutos después de la comunión para rezar – hablando con Jesús libremente y sinceramente sobre todas las cosas de nuestra vida.  Él no puede ser un extranjero – él es nuestro amigo.

 

Finalmente, en la eucaristía Jesús nos muestra su generosidad.  Jesús no nos da algo.  Él nos da todo – todo su ser – su cuerpo, su alma, su sangre, su divinidad!   No retiene nada!   Seamos también generosos con el señor!   Démosle toda nuestra vida, entreguemos nuestra vida, nuestro servicio.   Una cosa que podemos ofrecer es nuestro tiempo.   Cada viernes en nuestra parroquia tenemos la adoración al santísimo.  Y necesitamos personas para comprometerse a adorar al señor.    Es una oportunidad para rezar y también hacer reparación por todos los que no se dan cuenta de la presencia de Jesús en el santísimo sacramento.  En el verano la asistencia en la adoración siempre mengua un poquito.  A veces Jesús esta solo – vengan y acompañen a nuestro señor una hora!

 

Jesús nos ama mucho.  Nos ama especialmente en el santísimo sacramento!   La santa eucaristía es un ejemplo de humildad, cercanía y generosidad.  Seamos más humildes en nuestras acciones de veneración, acerquémonos a Jesús con corazón abierto y sincero, debemos ser más generosos dando nuestro tiempo al señor.