Homilia – Fiesta San Miguel

Durante la discusión en el senado de Argentina sobre matrimonio entre personas del mismo sexo – El Papa Francisco era la cabeza de los obispos de Argentina.   Muchos periodistas  comentaron que en el ambiente político,  él fue más o menos moderado y no luchó tanto.   Sin embargo  – en el ambiente espiritual – se comportó de forma differente.   El cardenal envió una carta a las monjas carmelitas de su diócesis, pidiendo sus oraciones.  Les escribió:

No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; … No se trata de un mero proyecto legislativo… sino de una “movida” del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios….. Por esto recurro a Ustedes y les pido oración y sacrificio, las dos armas invencibles que confesaba tener Santa Teresita.

A veces pensamos que la iglesia está en una lucha política o cultural contra una sociedad que rechaza los valores Cristianos.  Y estamos tentados a defendernos con las armas del mundo :  la iglesia tiene que usar una estrategia política astuta para proteger sus derechos, si todo el mundo está gritando, tenemos que gritar más alto,  si a los jóvenes les gustan los medios sociales necesitamos usar esos medios sociales.   Es verdad que la iglesia está en este mundo y los cristianos necesitan tener presencia en lo político, la cultura, las redes sociales.   Sin embargo no nos engañemos al pensar que eso es los primero o más importante.

El Cardenal Bergoglio, ahora Papa Francisco, sabía bien claro la naturaleza de nuestra lucha.   Es espiritual.  Nuestra misión es llevar almas hacia Dios.   Nuestro enemigo – Satanás – también es espiritual.  Entonces nuestras herramientas, nuestras armas deben ser  espirituales.

Cuáles son estas herramientas espirituales?   El señor Matthew Kelly en su libro “Redescubriendo Catolicismo” habla de siete pilares de la espiritualidad católica.  Esos son: la confesión, la misa, la oración diaria, la Biblia, el ayuno, la lectura espiritual, y el Rosario.

El señor Kelly no inventó ninguno de estos pilares.  Ellos son parte de nuestra tradición antigua.  Sin embargo, creo que es justo decir que muchos católicos han perdido esas costumbres.

Yo, como pastor, tengo un reto este año – en este momento los invito a participar.  Quiero promover en nuestra parroquia estas siete prácticas espirituales, estos tesoros de nuestra herencia católica.

Imagínense si cada miembro de nuestra parroquia experimenta la misa dominical como una verdadero encuentro con Jesús resucitado, como las mujeres en el día de Pascua – compartiendo con todos sus amigos – “He visto el señor!”

Imagínense si este encuentro se repite cada día en oración personal,  en el rosario como familia, al leer los evangelios.

Habrá mas paz en nuestras familias y lugares de trabajo si todos tienen  la humildad de admitir su debilidades y confesar sus culpas regularmente?   Seremos menos impulsivos y egoístas si hacemos cada semana ayuno y sacrificio?

Que maravilloso si todos los católicos están bien leídos y pueden contestar las críticas que están lanzado a la iglesia cada día, listos a citar las escrituras más rápido que un misionero puerta a puerta .

Algunos podrían pensar – El Padre  de esta parroquia ya está muy espiritual – somos evangelizados, tenemos cenáculos y comunidades, hay adoración del santísimo, y más confesiones que un sacerdote puede atender.   Gracias a Dios!  Pero no es suficiente.  Quiero que todos los parroquianos tengan una vida de oración personal.    Y los que ya tienen esta costumbre, que sea mas profunda.

Otros podrían pensar – El Papa Francisco esta llamándonos a ir a las calles – a servir a los pobres y usted quiere que nos quedemos en el templo en oración como monjas.  Tienen razón – necesitamos salir.  Pero no podemos llevar el amor de Jesús sin dejar de ser amados por Él.   La oración es el  cimiento de la vida espiritual.  Sin este cimiento cualquier apostolado que queramos llevar… va a fallar.   Para ser Cristianos auténticos necesitamos ser almas de oración.

Hoy veneramos a nuestro patrón San Miguel.   En el Apocalipsis escuchamos de su gran batalla contra Satanás y sus ángeles.   San Miguel nos recuerda que estamos en una guerra espiritual – algo más grande de lo que podemos ver o escuchar.   Tomemos las armas de la oración y el ayuno;  y pongámonos en la batalla sabiendo que no estamos solos, estamos acompañados por un ejército inmenso de ángeles y santos.  En la imagen de San Miguel sobre nuestro sagrario – que es la misma que está en nuestro logo parroquial – San Miguel esta ondeando una bandera de la victoria!   Que nuestra fiesta de hoy nos de la esperanza que si somos fieles, también seremos victoriosos.